A nivel de marca, prácticamente todas las organizaciones han recibido ya el mensaje de que la presencia en redes es condición necesaria - aunque no suficiente - para su supervivencia. El número de empresas que se plantean una estrategia transversal más allá de la presencia de marca es aún limitado. Sí hay tímidos avances para rediseñar procesos concretos aprovechando herramientas 2.0 (Linkedin para reclutamiento, Twitter para atención al cliente...) pero aún de forma aislada y haciendo más hincapié en la funcionalidad de las herramientas que en las habilidades esenciales para usarlas con criterio.
Pongamos un ejemplo. ¿Puede una empresa B2B diseñar un proceso de captación de clientes en Linkedin? Seguro. ¿Basta con enseñar la funcionalidad de Linkedin a los equipos comerciales actuales para pretender que el proceso sea exitoso? Seguramente no, ya que dependerá de su experiencia en redes sociales, de su habilidad para buscar información en la red, de su capacidad para mantener relaciones virtuales... La puesta en marcha de este nuevo proceso requeriría capacitación, pero posiblemente también la contratación de nuevos equipos en la red y, por qué no, para trabajar de forma remota.
Hablamos de capacitación pero también de reclutamiento, trabajo remoto, regulación de la actividad de los usuarios en la red... cuestiones que tienen que ver con RRHH mucho más allá de la presencia de la marca en red.